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Ikerbasque News

Investigador Ikerbasque: Ezequiel Di Paolo

¡La mente no está en la cabeza!

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¿Qué investigación está llevando a cabo actualmente en el País Vasco?

Mi interés principal es contribuir a una percepción conceptual de la complejidad de la vida y la mente a través de la exploración de los conceptos naturalizados de autonomía, agencia y personificación. Por motivos históricos y sociológicos, muchos de los grandes retos de esta área se encuentran en el espacio entre disciplinas. Por lo tanto, tuve que enfrentarme seriamente a diferentes áreas de investigación, desde la biología evolutiva y celular a la IA, vida artificial, robótica y filosofía de la mente. El término que mejor describe mi investigación es ciencia cognitiva personificada. Desde sus inicios a mediados de la década de los 40, lo que ahora denominamos ciencia cognitiva ha estado dominada por la idea de que la cognición, nuestros pensamientos, nuestras decisiones y nuestras emociones son tipos de procesamiento de información que ocurre en nuestros cerebros. Durante los últimos 20 años, este paradigma central ha sido cuestionado desde varios ángulos. Los robots móviles diseñados en torno a ideas alternativas han demostrado trabajar mucho mejor en entornos del mundo real. No es sorprendente si prestamos atención a las formas naturales de la inteligencia, que son diseñadas en torno a principios pragmáticos aprovechándose de estructuras físicas y regularidades medioambientales; por lo tanto, son totalmente diferentes de la idea de tener un ordenador en el cerebro que resuelva todos los problemas. En resumen, la personificación puede describirse como la concepción de que nuestras mentes no son algo ajeno a nuestros cuerpos vivos, que nuestras estructuras físicas conforman nuestra cognición de la misma manera que nuestras acciones e interacciones conforman nuestros cuerpos. Desde este punto de vista, no debemos considerarnos como máquinas aisladas que procesan información, sino como partes de redes de materia e intercambios importantes con el mundo. ¡La mente no está en la cabeza! Nuestras mentes son simplemente las formas de nuestros cuerpos en acción, no algo que ocurre en nuestra cabeza. Puede parecer una idea radical, pero atendiendo a la historia, no es nada nuevo. Podemos remontarnos hasta Aristóteles, pasando por Hegel, a los movimientos fenomenológicos y críticos en la filosofía continental además de en ciertas regiones de la filosofía analítica. Son momentos emocionantes puesto que estas ideas además de acumularse están alcanzando un punto crítico. Nuevos modelos, experimentos y conceptos convergen en un paradigma alternativo de lo que significa un ser personificado viviente y consciente.

¿Qué expectativas tiene sobre las aplicaciones potenciales de su investigación?

Al ser una iniciativa interdisciplinar, este trabajo tiene varias implicaciones potenciales para la sociedad en su conjunto. No puedo dejar sin mencionar los avances en la robótica personificada y autónoma, que han sido importantes durante las dos últimas décadas. Además de las aplicaciones prácticas, también han servido para comprender mejor el comportamiento de los animales y ofrecer nuevas herramientas para la psicología y la neurociencia. Pero tal vez, lo que más me interese sean las posibilidades que se presentan gracias a la nueva concepción de lo que es el cerebro, no como algo enclaustrado dentro de nuestra calavera, sino como algo distribuido en nuestras acciones, tecnología se interacciones con otros. Podemos ver mejor que las nuevas tecnologías de la comunicación y redes sociales no son simples herramientas que se añaden a nuestras congeladas aptitudes cognitivas, sino que también convierten nuestras mentes y cuerpos en nuevas estructuras para la participación social y nuevas formas de cognición. Lo que puede que estemos dejando a un lado, y que esta investigación podría proporcionar, es una teoría que explique lo que cuenta como «agencia» y «significativo» en este complejo enredo entre nuestras psicologías, nuestra historia, nuestro lenguaje, nuestra tecnología y nuestros contactos con los demás. ¿Por qué nos preocupan ciertas cosas y otras no? Para el enfoque basado en acciones (el cambio de paradigma arriba descrito) éstas son las cuestiones fundamentales. Podemos empezar por entender la acción humana, tanto individual como colectiva, desde un punto de vista que haga justicia a la herencia biológica y cultural. En particular, considero que un concepto de implicaciones de gran alcance desarrollado en mi trabajo y en el de muchos otros es una noción naturalizada de autonomía, que se puede manifestar en diferentes ámbitos, como el material, la autoconstrucción dinámica de los seres vivos, pero también la autonomía cognitiva de los animales y la autonomía sociolingüística de los seres humanos, por mencionar unos pocos. Esta idea, su profunda conexión con los cuerpos vivos, puede ser muy impactante, sobre todo para nuestras inquietudes éticas. Tiene consecuencias para la bioética y la neuroética (por ejemplo, ¿cómo entendemos la autónoma de un paciente enclaustrado en un síndrome?), pero también para la ética de la interacción social e intersubjetividad (p. ej., ¿cómo se negocian nuestras autonomías individuales con la interacción?). En relación a esto, algunos de nuestros proyectos actuales procuran aplicar estas ideas a la psicopatología, en particular a los aspectos interactivos y experiencial de los desórdenes esquizofrénicos, autistas y somatoformes.

¿Cómo ha influido la aceptación de la oferta de Ikerbasque en su carrera científica?

Creo que el haber aceptado este puesto ha sido realmente positivo. Creo que el proyecto de Ikerbasque es excelente y que ya pueden verse materializadas algunas de las promesas realizadas. Estoy contento por formar parte de ello. Trabajar junto a mis colegas en la UPV también ha sido una buena experiencia, aunque a veces he experimentado algunos choques culturales. En general, los atribuyo más al legado de las estructuras institucionales que a las personas. Considero que es una manifestación de estar en la cúspide de un sistema universitario que atraviesa un periodo de transición importante hacia una orientación investigadora más difícil y dinámica y una divulgación social más responsable. Todavía muchas políticas institucionales deben adaptarse al proceso de modernización para aprovechar al máximo su potencial. Ikerbasque parece ir por el buen camino en este proceso y la UPV sigue su ejemplo. A título personal, siempre he tenido la libertad de dirigir mi investigación por los derroteros que me considerara más interesantes y he disfrutado de la colaboración de colegas maravillosos. He tenido mucha suerte en esto y, por suerte, sigo teniéndola en mi puesto actual. Ahora tengo más tiempo para dedicarme a mis proyectos de investigación, lo que me permite pensar con más profundidad sobre la estrategia de investigación, el crecimiento y las consecuencias para la sociedad.

 
 
 
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