Investigador Ikerbasque: Ugo Mayor
¿En qué ha cambiado su situación como investigador desde que se incorporó al CIC BioGUNE como investigadora Ikerbasque?
En primer lugar, en términos de seguridad. La carrera de científico es un proceso en el que durante un periodo de tiempo indefinido apenas se tiene certeza de lo que el futuro traerá a ti y a tu familia, aunque tu investigación sea fructífera. Que Ikerbasque me haya contratado implica que ahora puedo centrarme en investigar en vez de tener que adivinar de dónde vendrá mi próximo sueldo. Obviamente, esto será así siempre que nuestros hallazgos sean pioneros en nuestro campo, tal y como determinan las evaluaciones periódicas que Ikerbasque organiza.
En segundo lugar, en términos de recursos. El haberme unido al CIC bioGUNE me ha proporcionado una increible diversidad de recursos, entre ellos un fabuloso equipo de trabajo. Desde el primer día hemos sido capaces de seguir con el proyecto que traje de Cambridge. Y lo que es más importante, nada impedirá que nuestra investigación progrese por falta de alguna técnica, método o reactivo particular. Las instalaciones del CIC bioGUNE son de primerísima calidad, el equipo de puesta en marcha ha sido extremadamente generoso y el espacio en el que nos han colocado es exactamente el que necesitamos. Probablemente hay pocos sitios en el mundo en los que ofrezcan un apoyo tan bueno.
Pero, sin duda, también hay un aspecto negativo. Somos una pequeña nación, con una pequeña comunidad investigadora. Cambridge, un pueblo cuyo tamaño es la mitad de de Donostia, cuenta con una comunidad investigadora probablemente 100 veces superior a la de todo el País Vasco. En el campo científico, la comunicación con otros científicos es vital, y debe ser directa y continua. Hay unos colegas muy buenos en el CIC bioGUNE con los que mantengo charlas científicas. También tengo varias colaboraciones con colegas del extranjero. Pero es inevitable tener una sensación de aislamiento científico si lo comparo con mi experiencia más reciente.
Su línea de investigación se centra en las enfermedades neuronales, ¿nos puede explicar desde qué perspectiva?
Nuestra investigación tendrá consecuencias en el entendimiento de las enfermedaces neuronales, pero nuestro enfoque actual es mucho más fundamental. Estamos trabajando en la identificación de los roles neuronales de un mecanismo celular clave: la ubicuitilación de proteinas. La investigación sobre la ubicuitilación empezó a desarrollarse en levadura hace solo unas tres decadas, reconociéndose su importancia gracias a un Premio Nobel conseguido en 2004. A pesar de que se acepta ampliamente que la ubicuitilación está implicada en varias enfermedades neurodegenerativas, como el Alzheimer y el Parkinson, los mecanismos moleculares siguen sin ser claros y ha de investigarse mucho a nivel subcelular para llegar a comprender cómo se desarrollan esas enfermedades.
Puesto que este campo es relativamente nuevo, se ha hecho realmetne poco para determinar la implicacion de la ubicuitilación en las neuronas de los animales vivos. Nos enorgullecemos de haber desarrollado un método para identificar las proteinas neuronales modificadas con ubicuitina in vivo en un organismo sano. Ahora estamos fijando las herramientas para aplicar nuestra técnica en modelos animales de desordenes neurodegenerativos, incluidos los modelos experimentales en ratones. Hasta ahora hemos trabajado con moscas de la fruta (Drosophila Melanogaster), ya que sus neuronas no diferen tanto de las nuestras, son mucho más fáciles de analizar y ofrecen resultados en una escala de tiempo mucho más rápida.
Finalmente, veremos de qué manera está implicada la ubicuitilación en el proceso de envejecimiento del cerebro humano y ya estamos planeando cómo podríamos responder a las cuestiones que podrían curar esas enfermedades. Sin embargo, los resultados que podrían aplicarse en hospitales no llegarán este año ni el próximo. Seguramente, los obtendremos en un plazo de cinco a diez años.
¿Cuál es en su opinión sobre la situación de la investigación en el País Vasco?
Cuando fui al extranjero hará unos 15 años, creía que ser científico y vivir en el País Vasco eran opciones totalmente incomplatibles. Sin embargo, el año pasado, regresé, como científico a trabajar en el CIC bioGUNE, una institución que tiene muy poco que envidiar a otros centros de investigación de todo el mundo.
Sin embargo, hay algunos problemas. En primer lugar, la falta de una masa crítica de investigadores necesaria para generar un flujo continuo de ciencia de calidad. En segundo lugar, en muchos países europeos la tradición de realizar investigación se remonta a la Edad Media, mientras que en el País Vasco la universidad no cuenta más que con unas pocas décadas de antigüedad. Aunque las comparaciones son odiosas, no hay mucha tradición investigadora. Los centros recién creados, como el CIC bioGUNE, están haciendo un esfuerzo increíble, en buena parte gracias al apoyo que reciben para impulsar ese cambio de paradigma; pero incluso aquí, seria peligrosamenet ingenuo creer que podemos competir con instituciones como el LMB (Laboratorio de biología molecular) de Cambridge, que cuenta con 13 ganadores de Premios Nobel. Sólo cuatro países han conseguido mejores resultados en premios de química y medicina. España sólo tiene uno. Por último, el dinero invertido en la ciencia es el mejor indicador de la situación de la investigación. Al ser un país pequeño, nuestra población y nuestro PIB son algunas ordenes de magnitudes que están por debajo de aquellos países con los que nos gusta compararmos. Si, además, el procentaje que dedicamos de nuestro PIB a la investigación científica no es más que una fracción de esos países más grandes, entonces, obviamente, lucharemos por competir. La situación y el resultado de nuestra investigación tendrá siempre una correlación directa con lo que investigamos en nuestra comunidad investigadora, al menos en las ciencias biomédicas.