Investigador Ikerbasque: Javier Echeverria
Habla usted, en su investigación, del “tercer entorno”. ¿A qué entorno se refiere? ¿Qué supone o qué cambios ha generado este nuevo entorno en las actividades sociales?
El tercer entorno es un nuevo espacio social posibilitado por las tecnologías de la información y la comunicación (TIC). El primer entorno de los seres humanos es la naturaleza (Physis, en términos filosóficos), es decir, la biosfera. El segundo entorno está formado por las diversas aldeas, ciudades y estados, es decir, por los ámbitos urbanos (Pólis, en términos filosóficos). Por lo que se refiere al tercer entorno, opino que el espacio electrónico tiene una importancia social, económica y cultural comparable a la que han tenido los campos y las ciudades para los seres humanos.
En este nuevo entorno ha surgido y se está desarrollando una nueva modalidad de sociedad, la sociedad de la información, que se superpone a las sociedades rurales, urbanas e industriales. Por tanto, no sólo estamos ante unas nuevas herramientas tecnológicas, ni tampoco únicamente ante nuevos medios de información y comunicación. La hipótesis del tercer entorno establece que estamos ante un nuevo espacio-tiempo social, comparable a los otros dos grandes entornos del ser humano, aunque con una estructura muy distinta a ellos. En suma, el tercer entorno es un nuevo espacio para la socialización y el desarrollo de la persona.
¿Qué puede suponer para las personas no aprender a utilizar dicho entorno, o no sumergirse en él?
Las personas pueden seguir viviendo en el campo o en las ciudades, prescindiendo de la existencia del nuevo espacio social, pero la mayor parte de las innovaciones y oportunidades aparecen en el tercer entorno, por lo que quien no se conecte al espacio electrónico y no utilice las tecnologías TIC se irá quedando al margen de la historia, en un remanso del tiempo, sin vivir su propia época.
¿Quién debe educar —y cómo— a las nuevas generaciones para que sean solventes y autosuficientes en esta nueva situación?
Por lo general, los jóvenes conocen el tercer entorno mucho mejor que los adultos, a diferencia de lo que históricamente ha ocurrido. Quienes tienen problemas para ser solventes y autosuficientes en el uso de las TIC son los adultos: la mayoría de ellos se sienten inseguros al usar algunas de ellas, razón por la cual tienen miedo al nuevo espacio social, que es demasiado novedoso y les exige nuevas habilidades y destrezas. La mayoría de los jóvenes desarrollan las nuevas competencias sin grandes dificultades, sea por autoaprendizaje o por transmisión compartida de conocimiento. En resumen, el sector educativo habrá de reorganizarse, si se quiere que las personas puedan adaptarse al tercer entorno y moverse en él con una cierta igualdad de oportunidades.
¿Qué ha significado para usted —profesional y personalmente— aceptar la oferta de Ikerbasque?
He iniciado una nueva etapa científica y profesional, lo que resulta particularmente ilusionante para un investigador senior como yo. Disfruto de una gran libertad de investigación, y gracias a ella se está incrementando mi productividad científica, ya que puedo dedicar todo mi tiempo a investigar. Todo ello sin perjuicio de que sigo impartiendo cursos de doctorado y másters, claro está, ya que son imprescindibles para generar equipos y formar jóvenes investigadores.
En lo personal, puedo vivir más tiempo en Euskadi, donde está mi familia. Veremos cómo evoluciona Ikerbasque y si se incrementa o no nuestro grado de integración en la universidad y en los centros de investigación vascos. Por lo que a mí respecta, esta primera época está siendo muy grata y fecunda, gracias a la excelente dirección de Ikerbasque que ha llevado a cabo Mari Carmen Gallastegi.